miércoles, 23 de octubre de 2013

LAUDURÉE, ALTA REPOSTERIA


 
 
 
 
Hablar de los macarons Ladurée, es como hablar de pastelería de alta costura de Paris. La mítica pastelería no dejará pasar ninguna celebración, sin aportar un trocito de gloria para el paladar.


 

La historia de Ladurée comenzó en 1862, cuando Louis Ernest Ladurée abrió su primera panadería en el centro de París. Después de un incendio, en 1872, la panadería reabrió sus puertas como pastelería. Jules Cheret, un conocido pintor y diseñador de carteles de la época, se hizo cargo de la nueva decoración. A principios del siglo xx, Jeanne Souchard (esposa de Ernest Ladurée) planteó la idea de combinar dos estilos distintos: los de la cafetería y la pâtisserie parisinos. Así nació uno de los primeros salones de té de París. En 1993, David Holder y su padre, Francis Holder, vieron el potencial de esta «bella durmiente». Con la inauguración del restaurante y salón de té Ladurée en los Campos Elíseos en 1997, con decoración de Jacques García, la institución parisina se convirtió en uno de los principales puntos de visita obligada de los gourmandises locales. En quince años, David Holder resituó a Ladurée en una posición destacada con la inauguración de nuevos establecimientos, seguidos de nuevos locales en Londres, Ginebra y Tokio. Y siempre con su famoso macaron como emblema de fama internacional.


 

El pastelero Philippe Andrieu crea nuevos sabores dos veces al año para muchas de sus creaciones: les religieuses, les Saint Honoré, les macarons... Ladurée es una celebración de lo dulce y lo femenino: por cada sabor que encierran las creaciones de Philippe hay una amplia paleta de colores. Su objetivo último consiste en crear belles choses, cosas bonitas, aportando a sus numerosos establecimientos y a sus creaciones una personalidad definida, el sello del estilo de vida francés. Calidad y belleza siempre de la mano.
 

Como no, en forma de corazón. Les han llamado Les Entremets Coeur, delicadeza por su elaboración a mano, formó parte del menú de San Valentín del febrero pasado.


Todos hechos con biscuit macaron y perfumados naturalmente. El primero de la izquierda, de chocolate negro de Madagascar. El rosa, con una crema perfumada a la amapola y compota de fresa. En el violeta, la compota es de casis y la crema perfumada con violetas. Pura poesía gastronómica, como sólo saben hacer los franceses.
Hace unos días que ya está a la venta el libro de Ladurée París, Blume ha traducido este fantástico libro y ya podemos disfrutar de las recetas de Ladureé en español. Galletas, pasteles, religiosas, eclaris y cómo no, sus macarons forman parte de este magnífico libro que viene presentado en caja de regalo y edición de lujo.

 

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